sábado, 3 de mayo de 2008

EN LONDRES


ESTABA EN LONDRES y conocí a un chico inglés rubio y de ojos claros, brazos fuertes... Sólo los dientes eran curiosamente irregulares. Pronto fue amor a primera vista. Era actor de cine, aunque no una estrella. Le llevé, por primera vez para él, a la National Gallery. Luego en la calle se compró un cuadro. Me dijo que quería empezar a apreciar la pintura. Ya me estrechaba con su brazo derecho contra él. En un santiamén recorrimos así buena parte de la ciudad. El Tower Bridge brillaba como nunca, encendido aunque debía ser mediodía. Porque él me miró y dijo: ¿Almorzamos? Le respondí que sí, cuando ya empezaba a sospechar que aquello tenía que ser un sueño... Poco después me desperté. Pero volví a amodorrarme con la esperanza de comer con él. Seguí en Londres, pero él ya no estaba... Me he levantado con un melancólico vacío y durante un rato he sentido la carencia del amor perdido.

sábado, 12 de abril de 2008

CABALLÉ 75



Hoy cumple 75 años Montserrat Caballé, la más grande cantante lírica que ha producido este país en el siglo XX y la voz que más placer y alimento espiritual ha aportado a mi vida. Me ha acompañado desde mi adolescencia, ella me ha enseñado a amar la ópera. La he gozado en centenares de grabaciones en todo su milagroso esplendor; alcanzó a acelerarme el corazón en varias actuaciones en vivo, ya en la ladera declinante de la cumbre de su larguísima carrera; la he visto deteriorarse... Cómo podría ser de otra manera. Fueron cien heroínas y miles de arias y canciones en más de medio siglo en los escenarios de cuatro continentes. El terciopelo se ha gastado, el brillo se ha apagado... Quedan intactos -pude confirmarlo el pasado año en Viena- su magnetismo personal, la presencia de gran dama del canto, quizás la última diva entroncada con esa escuela belcantista iniciada con los castrados y que hoy tiene escasos practicantes.

La esencia de su arte, y su principal aportación a la gran tradición de la ópera, fue interpretar dentro de la línea de canto, sin distorsionarla y descartando histrionismos ajenos a la partitura y que suelen ser recursos para ocultar deficiencias técnicas en cantantes poco virtuosas. Su Violetta (memorablemente grabada para RCA), no necesita "ser dramática", sino simplemente cantar lo escrito por Verdi, siguiendo escrupulosamente sus indicaciones y añadiendo el toque personal mediante la belleza de su timbre, un refinado portamento y un medido uso de la mezzavoce y los filados. Con ello Caballé nos devuelve un principio fundamental de la gran tradición del belcanto y que parecía olvidado. Un cantante es un artista que produce hermosos sonidos, con bello timbre, buen tono y sensibilidad, agilidad de movimiento y auténtico legato.

Es triste para mí pensar en una escena operística sin Caballé en ella, pero siempre nos quedará la voz: exultante, orgullosa, contrita, desgarrada, temerosa... La magia de su voz, poderosa y ágil, que, sin perder brillantez ni riqueza armónica supo proyectar desde un penetrante fortísimo hasta una hebra delicadísima de sonido que flotaba hasta límites casi imperceptibles y nunca se quebraba. Una voz que sigue resonando en el oyente largo tiempo después de haber callado. Que expresó todos los sentimientos humanos y que a mí, por lo menos, me hizo más hombre. Felicidades Montserrat.
(Fotos: Cubierta del primer LP (1963) y glamourosa reciente pose)

DIEZ (Y UNA) GRABACIONES IMPRESCINDIBLES

1. Bellini, Donizetti, Verdi. Rarities. RCA (2 CDs)
2. Donizetti. Lucrezia Borgia . RCA (2 CDs)
3. Donizetti. Parisina. Grabación en vivo (Carnegie Hall, 1974, 2 CDs)
4. Bellini. Norma. Filmado en vivo (Orange, 1974, DVD)
5. Bellini. Il Pirata. EMI (2 CDs)
6. Verdi. La Traviata. RCA (2 CDs)
7. Verdi. Aida. EMI (3 CDs)
8. Verdi. Don Carlo. EMI (3 CDs)
9. Grandes Heroínas Operísticas. RCA France (2 CDs)
10. Puccini Arias. EMI (CD)

11. Caballé. Más allá de la música. Cameo (DVD). Excelente y emotivo documental.

56 de sus papeles en escena recopilados en: http://youtu.be/oFImCTYHL3E

jueves, 13 de marzo de 2008

CUATRO AÑOS MÁS

ME ALEGRO de poder seguir respirando el aire de un país decente, con un presidente de gobierno que sin grandes alardes ha hecho más por la felicidad y bienestar de sus conciudadanos que ningún otro en la historia de España.

Nunca he militado en nada, aunque mi corazón siempre palpitó hacia la izquierda. No creo en las grandes palabras con mayúsculas. No sé que es la Patria, el Honor o la Familia. Me mueven cosas más sencillas: que la gente pueda elegir la vida que quiera, sin peros ni inquisiciones; que quienes se amen y vivan juntos (adultos con o sin niños) encuentren el reconocimiento social que merecen; que los salarios sean cada vez más dignos; que la escuela sea pública, plural y sin malos hábitos; que los enfermos encuentren cuidado, los ancianos apoyo... Tras estos cuatro años, considero que Zapatero piensa lo mismo. Por eso me ha ganado. Y a once millones más. Cuesta creer en la política y en los políticos. Está de moda decir que todos son lo mismo. Pero no es cierto. Zapatero no es como otros. Le creo decente, honrado, con ganas de hacer todo lo que pueda para mejorar la suerte de todos. No creo equivocarme. Por eso me alegro de cuatro años más con Zapatero. Presidente.

sábado, 9 de febrero de 2008

MI ENCUENTRO CON JOSÉ CURA


CON POTENTE voz baritonal y magnético físico, el tenor argentino José Cura es claro sucesor de Domingo en el repertorio dramático. Además de compositor y director de orquesta. Su ‘Otello’ fue aclamado en media Europa en el año del centenario de la muerte de Verdi, compositor al que rindió homenaje en un disco donde Cura se dirige a si mismo, y su interpretación del moro recientemente en Barcelona (disponible en DVD) resultó poderosa y conmovedora. Controvertido e iconoclasta, su desafortunada refriega con parte del público en el Teatro Real, durante una representación de ‘Il Trovatore' en 2001, le ha mantenido alejado desde entonces del coliseo de la plaza de Oriente. Eso ha salido ganando el Liceu. Durante aquellas representaciones madrileñas y por dos horas largas, solos en una claustrofóbica habitación del Teatro Real, mantuvimos una animada charla, donde sin pelos en la lengua despotricó del público y de la crítica, de Bocelli y hasta de Verdi. De Domingo sólo le produjo risa que se quitara años. En esta recuperación a punto he estado de colocar la transcripción sin editar. Pero finalmente me he decidido por una versión más amplia y algo diferente de la publicada en su dia en la revista ELLE.


-¿Tu mayor virtud, como persona y como cantante?
-”Pues, no sé si tengo muchas virtudes. Supongo que hay una que puedo decir, sin pasar por arrogante. La tozudez. Como persona y como cantante. En mi vida pública siempre he sido un temerario, pero calculado. Yo nunca me he tirado a nadar, sin saber si iba a flotar. Temerario, pero no estúpido.”

-¿Y tu mayor defecto?
-”Como cantante, muchos. Según mis detractores, estoy lleno de defectos y a lo mejor eso es parte del encanto. Como persona, la impaciencia. No tengo paciencia para las cosas banales de todos los días. Aunque me puedo pasar horas retocando una foto, porque mi hobby es la fotografía. Mi mayor impaciencia es con la mediocridad. No la soporto y estamos rodeado de ella.”

-A ver, a ver…
-”Los medios, las compañías discográficas y el periodismo corrupto pueden crear ídolos e iconos de la nada. Gente que de un día a otro, utilizando golpes bajos, se trasforman en un imperio. Algo admirable desde el punto de vista del marketing, pero no digas que tu imperio es el imperio. Yo no tengo problema con que alguien quiera llamarse de pronto cantante de ópera, como tampoco querría el dia de mañana si yo canto música popular que me desprecien tampoco, si está todo bien, pero para autoconvencerte de tu propio valor en tu edificio hueco no ataques a todos los profesionales que tenemos los ladrillos bien llenitos. Para llamarte cantante de ópera no hagas que en cada artículo que se escriba sobre tí se demuela a los otros cantantes sí verdaderamente de ópera. Vive tu vida y deja en paz a los demás”.

-Veo que Bocelli no es santo de tu devoción.
-"Yo a Bocelli lo conozco, nos hemos encontrado varias veces y no tengo ningún tipo de reacción alérgica por su carrera, Me parece admirable lo que está logrando, considerando los elementos de la base. Lo que sí me molesta es una cosa que no es de Andrea, sino aparentemente de su equipo de promoción. En los últimos artículos que estoy leyendo sobre él, hay siempre unos cuantos párrafos en los que para ponerlo a él en un cierto status tienen que demoler mi trabajo. Y lo que yo digo es, querido Andrea, si lo que haces está tan bien, ¿para qué atacarme a mí? Y me viene la mala leche, porque leees que para ensalzar el disco de Verdi de Andrea, que puede estar bien o mal, eso va en gustos, hay que sistemáticamente destruir el disco de Verdi de Cura.”

-¿Qué personaje histórico te hubiera gustado ser?
-”Me hubiera gustado mucho ser Bach, porque en música es el alfa y el omega. Después de él no hay nada nuevo bajo el sol, todo es un comentario de Bach, lo dijo hasta el mismo Mozart.”

-¿Cantas en la ducha?
-”No, jamás. Cuando eres un profesional de algo, cuando llegas a casa es para dejarlo.”

-Un libro que te haya marcado.
-”Muchos. Me han impresionado, por ejemplo, las novelas de Morris West. Una que me marcó de joven, y que quiero volver a leer, porque después de todo lo que me ha pasado lo haría con nuevos ojos, es ‘Los bufones de Dios’.”

-Si pudieras entrevistarte con Verdi, en este centenario de su muerte, ¿qué le dirías?
-”Pues que por qué no tuvo, no diría el coraje..., mmmm...”

-¿La temeridad?
-”Sí, la temeridad de desafiar más a su medio. Operas como ‘Don Carlo’, ‘Otello’, ‘Falstaff’ o ‘Un Ballo in Maschera” son obras maestras absolutas. Y para mi gusto, ninguna de sus obras anteriores tienen esa profundidad musical. Aparte de sus comienzos, donde aún estaba en la búsqueda, hay todo un periodo intermedio, donde se nota, se huele, y lo entiendo, donde hizo un compromiso de marketing. Pero si este hombre finalmente dijo, ya no me importa lo que digan, ni necesito más dinero y voy a escribir lo que quiero que sea mi legado y nos dejó esos grandes cinco títulos, imagínate si lo hubiera hecho antes… Podrían ser quince”.

-Lo que también parece es que no le gustaban demasiado los tenores y escribió mejor música para los barítonos.
-”Sí. Otello, su mejor papel de tenor, salvo cuatro puntas aquí y allá, es esencialmente un rol de barítono. Verdi escribió mejores páginas para el barítono, y no sólo musicalmente, sino también desde el punto de vista psicológico del personaje. Por ejemplo en ‘Il Trovatote’. ‘Il balem’ y la escena posterior es mucho más profundo -y lo siento por los fanáticos de la ópera- que ‘Di quella pira’, que está muy bien como compromiso y marketing, porque él sabía que eso era lo que iba a vender la ópera.”

-¿Crees que la ‘donna e mobile’?
-”Sí, pero no creo al punto de ‘qual piuma al vento’, sobre todo estando casado con una mujer excepcional desde hace más de quince años, y mi mujer es muy ‘mobile’, pero de ‘piuma’ nada.”

Con qué música te relajas?
-”En casa no escucho ópera. Pongo Ella Fiztgerald, Frank Siantra, Michael Jackson, Madonna, esa música me encanta.”

-¿Qué tres cosas te llevarías a la famosa isla desierta?
-”No cosas, gente. Me llevaría a mi familia, mi mujer y mis tres hijos, pero eso es muy obvio. A mi perro. No me llevaría, por supuesto, ni un teléfono. Y creo que nada más. Porque si mañana me dijeran que yo puedo trabajar en cierta cosa que me permitiera dar a mi familia el mismo nivel de vida que puedo darle en el mundo del espectáculo, dejaría todo mañana y me dedicaría a esa cosa, porque si hay algo que me pone loco es tener que viajar contínuamente, es la única cosa de este trabajo que no soporto. No me importa pelear con productores o tener que aguantar la humillación de un público mentecato que viene pagado para pitarte. Pero estar siempre en el avión y tener que llamar por teléfono a casa para que tu hijo te cuente como le fue en la escuela, eso, eso... es duro.”

-¿Te imaginabas en tus comienzos esta carrera?
-”Nunca quise ser cantante, nunca me lo propuse. Hasta que descubrí que entre las tres o cuatro cosas que era capaz de hacer, lo de cantante iba a ofrecer unos resultados más inmediatos. Y en la vida hay que hacer compromisos...”

-Un poco como Verdi.
-”No, un mucho como Verdi. Con la diferencia de que yo no he hecho nunca concesiones. Por eso de mí podrás leer cosas maravillosas y las más horribles, lo cual me da mucho orgullo.”

-Bueno, los cantantes más controvertidos -Callas, por ejemplo- han dejado más huella.
-”Sí, y eso no ha pasado con muchos artistas. Sino con unos cuantos que han roto moldes y han quedado en la historia. A Verdi le pitaron la noche del estreno de ‘La Traviata’. Y a mí todavía me va muy bien, que me arreglan con un pitido. A la Callas le tiraban rábanos. Pero hoy se habla de la ópera antes y después de Callas, y no de antes y después de Tebaldi, su presunta rival. ¿Y por qué? Porque Tebaldi hacia las cosas muy bonitas, pero sin molestar a nadie. Y María dijo: yo quiero hacer las cosas así y al que le guste que me siga y al que no, que me odie.”

-Unos dicen que en el escenario tienes una presencia magnética. Pero otros ven un egocentrismo que interfiere con tu interpretación. Por ejemplo, como cuando cantaste ‘Cielo e mar’, en una producción de ‘La Gioconda’, mientras te pasabas una enorme cuerda por la entrepierna.
-”Eso no es verdad, aunque esa escena fue controvertida. Esa historia la creó la prensa alemana, que es a veces muy zafia. Algunos países tienen obsesión con todo lo que sea sexo. Y es como decimos en Argentina, mientras más corto tienes el pito más obsesionado estás. ‘Cielo e mar’ es una fantasía erótica del personaje sobre su mujer ideal. Y cuando yo canté el aria en la Scala en lugar de hacerlo con las piernas abiertas y los brazos en cruz, como hacen todos los tenores, traté de transformar lo que se veía en una actitud lo más sensual posible, sin caer en la vulgaridad, y lo hice tumbado en una roca que había en el escenario… El si bemol final no es más que una especie de desahogo orgásmico. Bueno, pues esto causó algo de revuelo.”

-¿Por qué dirigirte a ti mismo en el disco de homenaje a Verdi?
-”O encotrábamos un gran divo de la batuta y entonces era el disco de ese divo, cantado por mí. O un director absolútamente desconocido, que hiciera lo que yo quisiera. Y ni una cosa ni la otra era justa. Yo tenía una cierta concepción de los recitativos, de los colores, y quería que, para bien o para mal, ese fuera mi legado en esas arias. Y no hay trampas. Estoy frente a la orquesta, moviendo las manos y cantando al mismo tiempo. Que no es el caso de otros discos de Verdi de este año, que se han hecho con multitracks, como la música popular.”

-¿Has escuchado el de Bocelli?
-”Sí”

-¿Y qué te parece?
-”Que es un disco de Bocelli. Y no te digo más, tu ya interpretas..."

-¿Y lo escuchaste porque tenías curiosidad?
-”No, porque me lo mandaron de regalo, lo cual está bien."

-En tu disco de arias de Verdi, la foto es de ‘chico de póster’. ¿No temes que te confundan con en ese montón de cantantes de opera que venden más por la cara que por la voz?
-”Sí, pero es el tiempo el que cura las heridas. Compras por ese primer impacto, pero luego lo escuchas y compruebas que hay algo más. Si la fotogenia puede abrirte una carrera al inicio, tarde o temprano se te cae la estantería si no está respaldada por algo más. Al contrario que muchos de mis colegas, mi carrera es en el teatro y no discográfica. Tengo unas 80 funciones al año y no grabo nunca nada que no pueda cantar encima de un escenario. En mis discos no hay inventos de computadora. Y si no te lo crees ven a escucharme al teatro.”

-¿Qué te gustaría que dijera tu epitafio?
-”Algo como... Nos ha roto las bolas a todos por tantos años. Ojalá estuviera aún aquí para seguir haciéndolo”.

lunes, 31 de diciembre de 2007

O DEL MIO DOLCE ARDOR...


MIS DOCE MOMENTOS EN OPERA

Elegir 12 momentos fundamentales en mi experiencia de apasionado a la ópera, con grabaciones de estudio y sin repetir cantante ni compositor, no es tarea fácil. Muchos significativos quedarían fuera aún limitándome a los de Montserrat Caballé, aquí representada por su sublime Norma, severa sacerdotisa y conmovedora madre, en la sobrecogedora escena final, acompañada por el recio Pollione de Plácido Domingo. Acababa de abandonar la adolescencia cuando el dúo central de este finale me enganchó para siempre al placer de la Ópera. Un nume, un fato di te più forte, ci vuole uniti in vita e in morte… Versos de pasión más allá de la muerte que dentro de mí no han dejado de resonar desde entonces. Y todos estos años canté y lloré con la ópera. En momentos de carencia emocional los adioses a la vida de Cavaradossi y Dido, interpretados con honda pero refinada emotividad por Carreras y De los Angeles, me hundieron con gusto un poco más en la melancolía. Pero mayormente la Ópera ha alegrado mi vida. Y nadie tanto como Rossini, el más eficaz antidepresivo que conozco, sobretodo servido por una voz perfecta para su estilo -la escena de Malcolm es un milagro- como la de Horne. O Handel, al que empecé a descubrir con Giulio Cesare y esa aria del astuto cazador que Stutzman, una auténtica contralto, canta ejemplarmente. Fue quizás la brillante extravagancia de este arte irracional, donde también se odia cantando, lo que más me sedujo. Y aún recuerdo el impacto de la primera audición del aria de la Reina de la Noche, en la que Streich desafía las leyes de la física. O del grito a las armas de Manrico, aquí espectacularmente recreado por Pavarotti, en una escena que ejemplifica como pocas la excitación visceral de este arte. Dado también al vuelo de la ensoñación –el mundo exterior me fue inhóspito y hostil durante toda mi primera juventud-, en la introspectiva sensualidad de la ópera francesa encontré alas. Particularmente con la vocalidad elegante y seductora de tenores como Kraus, Simoneau y Gedda. El canto acariciante de éste último en una rareza de La Muette de Portici llega a placer sensual. Mientras Callas en Mon coeur s’ouvre à ta voix enebria espesando el tono con la riqueza del chocolate fundido y crea una amante irresistible. Ah! réponds à ma tendresse! Verse-moi, verse-moi l'ivresse! Esa borrachera de los sentidos que sólo he encontrado en la Ópera. Pero jamás he visto tan bien expresado el arrobo del enamoramiento, cuando se apaga el mundo y sólo vemos al amado, como en el aria de Gluck con la voz de Berganza. L’aura que tu respiri al fin respiro. Canción de amor y muerte es la Ópera, aunque, como refleja esta selección, la guadaña se rinde al dolce ardor.

(Foto: Alucinando en el escenario del Teatro Real)
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1 Die Zauberflöte (Mozart): Der Holle Rachle Kocht In Meinem Herzen (Rita Streich) DEUTSCHE GRAMMOPHON

2 Elena e Paride (Gluck): O del mio dolce ardor (Teresa Berganza) DECCA

3 Giulio Cesare (Handel): Va tacito e nascosto (Nathalie Stutzmann) RCA

4 Dido and Eneas (Purcell): Thy hand, Belinda... When I am laid in earth ( Victoria de los Angeles) DECCA

5 La donna del lago (Rossini): Mura felici (Marilyn Horne) DECCA

6 Norma (Bellini): Qual cor tradisti… Deh! non volerli vittime (Montserrat Caballé y Plácido Domingo) RCA

7 La muette de Portici (Auber): Du pauvre seul ami fidele (Nicolai Gedda) EMI

8 Il Trovatore (Verdi): Ah sì, ben mio...Di quella pira (Luciano Pavarotti) DECCA

9 Les pecheurs de perles (Bizet): Je crois entendre encore (Leopold Simoneau) DEUTSCHE GRAMMOPHON

10 Tosca (Puccini): E lucevan le stelle (José Carreras) PHILIPS

11 Werther (Massenet): Pourquoi me réveiller (Alfredo Kraus) BONGIOVANNI

12 Samson et Dalila (Saint-Säens): Mon coeur s'ouvre à ta voix (Maria Callas) EMI

miércoles, 5 de diciembre de 2007

TOP TEN: GRABACIONES DE ÓPERAS DE VERDI







"CANTÓ Y LLORÓ por todos", dijo de él Gabriele D'Annunzio. Y la figura de Giuseppe Verdi no ha hecho más que agigantarse desde su fallecimiento en una suite del Grand Hotel de Milán en 1901. Nunca se han apreciado más sus 28 óperas. No existe sentimiento humano que no haya quedado explorado en ellas. Entre compositores de ópera, sólo Mozart puede medirse con él. Un año después de su muerte, en otra suite del mismo hotel, el joven Enrico Caruso grabó sus primeras diez arias y dos de Verdi -‘Questa o quella’ y ‘Celeste Aida’-, legitimando al gramófono como invento cultural. Centenares de voces, algunas tan grandes como las de Rosa Ponselle o Giovanni Martinelli, han grabado desde entonces sus mejores arias. Carlo Bergonzi en un legendario álbum, disponible en 3 discos compactos (PHILIPS), cantó -como nadie- todas las arias verdianas de tenor. En las tiendas y en Internet se hallan múltiples versiones de todas sus óperas. Elegir las diez mejores, por supuesto, es un ejercicio imposible. Pero he aquí la lista:

AIDA. Leontyne Price. Jon Vickers. Rita Gorr. Robert Merrill. dir: Georg Solti. DECCA
Voces gloriosas se imponen sobre la dirección prosaica de Solti. Price (Aida) en su mejor papel y Vickers un Radamés heróico y excitante. Gorr, una Amneris desbordada como el mismísimo Nilo. Otra Aida imprescindible sería la de Caballé, en la cima de sus poderes vocales, para Muti (EMI). Yo no podría vivir sin las dos.

DON CARLO. Montserrat Caballé. Plácido Domingo. Shirley Verrett. Sherrill Milnes. Ruggero Raimondi. dir: Carlo Maria Giulini. EMI
La versión en 5 actos en italiano, con la orquesta del Covent Garden y la trascendente batuta de Giulini. Caballé es una Elisabetta grandiosa y emocionante que apenas respira. Domingo, un príncipe pletórico y romántico. La afilada Eboli de Verrett derrocha pasión y canta todas las notas, algo nada corriente en este papel.

LA FORZA DEL DESTINO. Martina Arroyo. Carlo Bergonzi. Piero Cappucilli. Biancamaria Casoni. Ruggero Raimondi. dir: Lamberto Gardelli. EMI
Bergonzi, el mejor tenor verdiano del siglo, es el perfecto Alvaro. Arroyo, una soprano infravalorada, borda el papel de Leonora. Capuccilli (Carlo) ofrece lección de fraseo. Una versión algo olvidada que merece redescubrimiento.

GIOVANNA D’ARCO. Montserrat Caballé. Plácido Domingo. Sherrill Milnes. dir: James Levine. EMI
Deliciosa rareza del primer Verdi, donde Juana de Arco no muere quemada sino heróicamente en el campo de batalla. Dirigida con vigor por el joven Levine, quizás sea la mejor grabación de estudio de Caballé, ‘rapita in stasi’ -como marca la partitura- y flotando interminables notas celestiales en perfecta comunión con los ángeles. Complementada con frescura vocal por el joven Domingo. Una joya.

MACBETH. Piero Cappuccilli. Shirley Verrett. Plácido Domingo. Nicolai Ghiaurov. dir; Claudio Abbado. DEUTSHE GRAMMOPHON
Cappucilli, plenamente identificado con el atormentado rey, vocaliza con introspección e inteligencia y deja los excesos para Lady Macbeth. La intensidad de la Verrett, segura en todos los registros, parece llegarle del propio infierno. Abbado y la orquesta de la Scala siguen fielmente las puntillosas indicaciones de Verdi.

NABUCCO. Elena Souliotis. Tito Gobbi. Carlo Cava. Bruno Prevedi. dir: Lamberto Gardelli. DECCA
La opera que convirtió a Verdi en héroe nacional y le dio a Italia su verdadero himno (‘Va pensiero’). Souliotis, presunta heredera de Callas, se consumió en el firmamento lírico con la velocidad de un meteoro, pero tuvo tiempo de grabar esta poderosa Abigaille. Gobbi usa todos los colores de la voz humana, y algún otro, para pintar el más completo retrato de Nabucco. Gardelli exhibe amor por la partitura.

OTELLO.Plácido Domingo. Renata Scotto. Sherrill Milnes. dir: James Levine. RCA
Aunque en años posteriores Domingo perfiló su interpretación, aquí es ya un poderoso y complejo Otello, y está acompañado de la conmovedora Desdémona de Scotto, cuyas notas -aunque ocasionalmente inseguras- le salen del alma. Milnes canta Iago con buen sentido dramático y plenos recursos. También habría que escuchar a Mario del Monaco, particularmente en la grabación en vivo desde el MET (1958), con el soberbio Iago de Leonard Warren y la virginal e incomparable Desdémona de Victoria de los Angeles (MYTO).

RIGOLETTO. María Callas. Giuseppe Di Stefano. Tito Gobbi. dir: Tullio Serafin. EMI
Guiada por Serafin, el mejor director de opera italiana, nadie ha comprendido como Callas las posibilidades dramáticas de Gilda, inocente y apasionada al mismo tiempo. Di Stefano es un duque fresco y apropiadamente seductor y Gobbi explora recovecos emocionales y expresivos en cada frase de su singular bufón.

LA TRAVIATA. Montserrat Caballé. Carlo Bergonzi. Sherrill Milnes. dir: Géorges Prête. RCA.
En ninguna otra grabación siguen soprano y tenor con mayor fidelidad las minuciosas indicaciones de la partitura, aqui grabada por primera vez completa. La Caballé, en 1967 en los comienzos de su estrellato internacional, no necesita "ser dramática", con histrionismos añadidos, sino que halla todo el drama en la música. Bergonzi es la pareja perfecta. Ambos iluminan con sutileza innumerables pasajes de la Traviata mejor cantada en la historia del disco. Pero hay que escuchar también a Callas, que encarna a Violetta con conmovedora singularidad en la grabación en vivo de Lisboa (1958), secundada por el distinguido Alfredo del joven Kraus.

IL TROVATORE. Franco Corelli. Leontyne Price. Giulietta Simionato. Ettore Bastianini. dir: Herbert von Karajan. Grabación en vivo, Salzburgo (1962).
Disponible en varios sellos a precios de ganga (Gala, Opera d’oro...), es la más visceral grabación de una opera que necesita los cuatro mejores cantantes del mundo. Corelli es el Manrico del siglo y Price, con su voz de tintes oscuros, la perfecta Leonora. Bastianini, un conde de Luna lírico y seguro. Simionato, una Azucena totalmente fuera de sí (aquí un cumplido). Karajan es Karajan.

(Foto: Giuseppe Verdi, assorto nello sforzo del pensiero creativo,1845)

lunes, 26 de noviembre de 2007

JUANES ME ENAMORA

PUES SÍ, este chico colombiano mejora con los años y no sólo en su música. No hay más que verlo aquí. El sencillo Me Enamora de su último álbum (La Vida Es Un Ratico) suena fantástico. Una soberbia fusión de rock y ritmos tradicionales sudamericanos que me recarga las pilas en tres minutos.

Esta canción, no sé, aunque a primera vista comercial y facilona (hay mejores desde luego en el álbum), me habrá tocado alguna fibra personal. El caso es que no me canso de escucharla. Y sin ti mi vida es como un remolino de cenizas que se van... volando con el vientooooooooooooooo...