domingo, 3 de abril de 2011

mis 100 películas: 6. Shelter














SHELTER (EEUU, 2007). Dir: Jonah Markowitz


Resulta difícil no enamorarse de esta película o de su protagonista. Trevor Wright, un chaval de 22 años con el irresistible atractivo del joven Tom Cruise, pero buen actor, interpreta a Zack, un artista grafitero de vocación, preso de responsabilidades familiares y de un noviazgo agotado que le asfixian, hallando solo refugio (shelter) en las olas, mientras surfea en las playas de San Pedro, un suburbio de Los Angeles. Su encuentro con el hermano mayor de su mejor amigo, un escritor gay de éxito, sacará a flote deseos que desconocía y la lucha entre quien realmente quiere ser y lo que esperan de él familia y amigos -no es solo salir del armario, sino hacerse cargo de su vida y aprender a volar- centra dramáticamente una historia filmada con inusual ternura e inteligencia, una de las películas más románticas que conozco. En una escena en la cama, tras una primera noche de amor, Zack vive ese instante de completo éxtasis ante la presencia del amado que sólo se experimenta, con suerte, una o dos veces. Trevor Wright, fotografiado en primer plano, lo refleja maravillosamente en su rostro y en sus hermosísimos ojos, como no recuerdo haberlo visto nunca en el cine. Imposible contemplarlo, habiéndote enamorado realmente alguna vez, sin revivir ese bocado en el pecho que duele y gusta al mismo tiempo.

miércoles, 23 de marzo de 2011

SEE YOU LIZ

Lo dicen los noticiarios. Ha muerto en Los Angeles Elizabeth Taylor a los 79 años, su frágil cuerpo al fin rendido ante la enfermedad. Pero cuesta creerlo. ¿Acaso no era inmortal? Creció en el estudio de la Metro, compañera de pupitre de Judy Garland, estrella toda su vida. Hasta cuando las películas la abandonaron -la pantalla ya demasiado pequeña para ella-, y solo sus matrimonios -ocho ¿o he perdido la cuenta?- y sus joyas la mantuvieron en el candelero, ella siguió brillando. Ganó dos Oscars, pero también el respeto de la cultura, con interpretaciones desgarradas que borraron su reputación de porcelana inexpresiva. Aunque yo siempre la recordaré como diosa inalcanzable de la pantalla. Bajando las escaleras en combinación al encuentro de Paul Newman, como Cleopatra -y dos vestidos para cada ocasión- entrando en Roma sobre la esfiginge.. Y sobre todo en A place in the sun, tentación letal de Montgomery Clift y sueño imposible de millones de espectadores, con sus 17 años y un vaporoso vestido blanco. Machaconamente repiten que ha muerto Elizabeth Taylor. Y me cuesta creerlo.... Pero no, el mito de ojos violetas no. Ese nos espera en el cine. Siempre.


lunes, 28 de febrero de 2011

I LOVE LUCY (TOO!)


En esto no hay manera de ser original. ¿A quén no le encanta Lucy? El genio de Lucille Ball, una cómica justamente legendaria, comparable tan solo a Chaplin en sus dotes mímicas y gracia ballética, queda bien resumido en esta famosa escena en la que ensaya el spot publicitario televisivo de un reconstituyente de nombre imposible y ¡un 32% de alcohol! Desternillante incluso para los que no tienen ni idea de inglés.

sábado, 6 de noviembre de 2010

ESTO ES UNA DIVA



¿Desde cuándo descienden bañados de luz los dioses a la tierra? -se pregunta Julio César. Pues desde que existen la ópera y divas como Montserrat Caballé. Aquí la tenemos, rivalizando con la mismísima Elizabeth Taylor (y el Liceu con la 20th Century Fox), en esta espectacular entrada de Cleopatra en la producción de 1982 del "Giulio Cersare" de Handel, con barítono (Justino Díaz) en vez de contratenor. No será muy práctico para moverse por las arenas del desierto, pero desde luego el vehículo deja atónito hasta al dueño del mundo. Dios, cómo se quedarían los espectadores y lo que habría dado yo por estar allí. Claro que, al final, lo que cuenta es la música y la voz, que aquí todavía seduce y cómo. En el Olimpo no disfrutan los dioses de melodía semejante, asegura César. Ni de voz tampoco, añadiría yo.

martes, 12 de octubre de 2010

JOAN SUTHERLAND (1926-2010): IN MEMORIAM



Cuando le faltaba menos de un mes para cumplir los 84 años, ha muerto en Suiza, tierra de nadie y de todos, Dame Joan Sutherland, víctima de una larga enfermedad. La soprano australiana, con voz ancha y asombrosos sobreagudos, reinó suprema como Lucia di Lammermoor, un papel que en 1959 (Covent Garden) le lanzó al estrellato, justamente cuando Maria Callas empezaba a perder la voz. Su dicción siempre peculiar y la carencia de un auténtico legato fueron trabas para mi completo disfrute de la cantante. Pero pocas sopranos han podido competir con ella en coloratura y pura técnica belcantista. El suyo era un instrumento espectacular, algo más allá de lo que parecía posible para la voz humana. Aunque solo alcancé a verla a mediados de los 80, en Lucia y Anna Bolena (ambas en Covent Garden), cuando ya se acercaba su digno rertiro, en mi memoria quedan esos Mi sobreagudos con que señalaba el final de la escena o de la ópera. Un sonido brillante que llenaba todo el teatro y vibraba en mis oídos con la excitación que durante cinco siglos ha mantenido viva a la ópera. También pude confirmar su buen humor y fina ironía, mientras me dedicaba una foto, ya sentada en el asiento trasero del coche que la recogía a las puertas del teatro, con un socarrón comentario sobre las exigencias de Big P (así llamaba a Pavarotti) acerca del tamaño y posición de su nombre en la portada del disco de Norma, grabada de nuevo tardíamente por la soprano junto a la imponente Adalgisa de Caballé. Dame y Diva sin ínfulas, fue señora de de muchas notas y sonrisa generosa. Una anti Melba. Sus numerosas grabaciones, siempre para DECCA, seguirán recordándonos el milagro de la voz humana.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Vittorio Primo


Grigolo, Vittorio Grigolo. Hay que aprenderse el nombre. Porque tras su reciente participación, como el duca troppo bello del Rigoletto de Domingo, en retransmisión televisiva planetaria desde Mantua, debe ser ya uno de los tenores más escuchados de la historia. Aunque acabe de publicar su primer álbum de ópera (The Italian Tenor, Sony Classical) y solo tenga uno previo de música ligera (Vittorio), está a punto de convertirse en la nueva gran estrella del firmamento operístico. Y no hay nada más excitante que la eclosión de una flamante voz de tenor, auténticamente italiana, con timbre cálido y seductor, personalidad en el fraseo y agudos brillantes. Que físicamente parezca un modelo de Armani es la guinda del pastel.

(continuará)

martes, 21 de septiembre de 2010

El Tenor



Ahora que se ha metido a barítono, da gusto recordar a Plácido Domingo como el cantante que siempre fue, sin duda el tenor más completo, dramática y musicalmente, de la segunda mitad del siglo XX. Aquí le tenemos, en París en 1977, un joven y apasionado Rodolfo, caldeando la helada mano de Mimí. Diez años después, en el mismo papel en Londres, me haría llorar de emoción.